Sobre las Casas Cuevas

Diferencias entre las viviendas de Ciudad y las Cuevas

DESCRIPCIÓN EN LA CIUDAD EN LAS CUEVAS

 FORMA DE LA VIVIENDA

Es habitual vivir en espacios cuadrados o rectangulare

Todo son formas curvilíneas y anárquicas modeladas como una escultura.

LOS TECHOS

Normalmente se vive bajo
techos planos.

Los techos son circulares con forma de bóvedas.

VIDA DENTRO DE LA VIVIENDA

Para el confort es necesaria la calefacción y el aire condicionado.

La temperatura es muy estable todo el año (18º C), por lo que se utiliza siempre el mismo tipo de ropa de cama. No obstante para los más frioleros, las cuevas disponen de calefacción. Las siestas en las cuevas son gloriosas.

LA DECORACIÓN Se suele vivir con una decoración moderna. La decoración es rústica, con elementos de las usanzas agrícolas y ganaderas, como candiles, arpillera, cántaros, artesa y otros varios.

LAS CHIMENEAS

Los pisos actuales suelen carecer de chimenea. Están dotadas de chimenea y disponen de gran cantidad de leña.
EL PAISAJE El paisaje urbano suele ofrecer la imagen del bloque del vecino. Tienen vistas al valle de Piena y al Parque Natural de Sierra Nevada, así como a otros importantes picos como el Picón de Jerez (3.094 m. de alt.).

ESTRUCTURA DE LA VIVIENDA

Los actuales edificios normalmente están construidos a prueba de terremotos. Soportan sin ningún riesgo cualquier movimiento sísmico. La compactación del terreno a través de millones de años hacen su construcción mucho más segura.
LOS RUIDOS Los ruidos urbanos definen la vida cotidiana. La tranquilidad e insonorización son admirables, logrando que el descanso sea totalmente efectivo

Vivir en una cueva, ¡una experiencia inolvidable!

Diferencias entre las viviendas de Ciudad y las Cuevas

En Primavera

  • En esta estación del año hay nieve y puede practicar el esquí o subir a la sierra a divertirse.
  • Podrá estar en un ambiente acogedor frente a la chimenea.
  • El paisaje desborda una belleza abrumadora.
  • Disfrutará de excursiones a cualquier hora del día.

En Otoño

  • La variedad de la vegetación confiere al paisaje un aspecto único.
  • Las tertulias alrededor de la chimenea son muy gratificantes.
  • Podrá realizar excursiones a cualquier hora del día.
  • Le encantará poder subir a la nieve y practicar diferentes actividades.

El ambiente acogedor, íntimo y rústico de las cuevas, hace que su decisión esté en factores como los que hemos indicado y no en las características propias de las cuevas.

En Verano

  • Hasta el mes de julio podrá ver la sierra con neveros.
  • Gozará de siestas gloriosas.
  • La temperatura durante la noche es fresca.
  • Las barbacoas se hacen apetecibles y casi imprescindibles.
  • Las terrazas por la noche son muy propias de la zona.

En Invierno

  • Permítase el privilegio de ver nevar o llover en un entorno incomparable.
  • Las vistas de la sierra le cautivarán.
  • La chimenea se convertirá en su permanente aliada.
  • En esta estación la gastronomía de la zona es acorde con el clima.
  • Le apetecerá disfrutar de la cueva al máximo.

El ambiente acogedor, íntimo y rústico de las cuevas, hace que su decisión esté en factores como los que hemos indicado y no en las características propias de las cuevas.

Historia de las Cuevas

No se conoce con exactitud la época en que nacieron las cuevas como hábitat, pero cuando los Reyes Católicos llegaron a Guadix en 1.489 existían casos de cuevas aisladas. Arrancaron a desarrollarse en la primera mitad del S.XVI. Hasta el S.XX existirá una situación de enfrentamientos de este hábitat contra la casa, debido a factores socioeconómicos.

Las Cuevas se pican aprovechando la blandura de la arcilla que componen la serie de colinas que abrazan los Valles de la Comarca de Guadix. En cualquier colina se pica un plano vertical y después se cava en sentido horizontal la cueva o galería con ramificaciones interiores. La salida de humos de la cocina se obtiene perforando el cerro verticalmente con chimeneas construidas con argamasa y encaladas después, lo que le da una fisonomía particular al paisaje. El acceso se hace a través de una puerta de madera, a veces dividida en dos partes (la superior sirve de ventana), de tradición morisca.

La temperatura interior es constante durante todo el año (18ºC) por lo que no es necesaria, y la ropa de cama no varia durante todo el año.

Es curioso como los hombres en periodo de invierno cuando la lluvia y la nieve impedían sus trabajos agrícolas, se dedicaban dentro de las cuevas a picar mas habitaciones y sobretodo si estaba previsto el nacimiento de un nuevo hijo.

Las cuevas, situadas en las laderas de las colinas, en las cañadas y en los barrancos, con distribución anárquica, con sus líneas curvas, la cal, los techos abovedados y sus chimeneas componen un conjunto de una interesante singularidad, siendo la construcción diferenciada de nuestra comarca. Su originalidad arquitectónica, su temperatura y su ambiente acogedor, intimo y rústico, las han convertido en un hábitat muy apreciado.

Antecedentes históricos. El hábitat Troglodita

Cuando hablamos de hábitat troglodita ( del griego troglodytes) lo hacemos en referencia al peculiar modo de organización de un asentamiento humano en cavernas. Esta etimología que particularmente se aplica a grupos humanos prehistóricos es aplicable en la actualidad a determinadas zonas geográficas de la provincia de Granada.

Las cuevas, en tanto que abrigos naturales, han sido utilizadas por el hombre desde el Paleolítico Superior. Este hábitat no desaparece y queda perpetuado en el tiempo y en la historia sin perder su esencia: La madre tierra ampara y protege en su interior al hombre.

Ya no son las cavernas ni los abrigos naturales lo que ocupamos; el hombre ha modificado el terreno para cubrir sus necesidades; se especializa creando todo un mundo subterráneo que concita, en la actualidad, el asombro del visitante. Llama la atención como se articulan las cuevas en barrios; como se va desarrollando toda una geografía urbana insólita.

El visitante de estas comarcas granadinas tiene la oportunidad única de comprobar como un sistema de ocupación del medio natural, el hábitat troglodita, se ha perpetuado durante milenios sin perder su esencia.

Las cuevas y sus curiosidades

Las cuevas se han convertido en el elemento definitorio por excelencia de las comarcas de Guadix y Baza de la provincia de Granada. Construidas sin tener que echar mano de arquitectos, las formas y volúmenes dependen en gran medida de las características de la roca en la que hayan sido excavadas y de la originalidad y necesidades del que las construye.

Mantienen una temperatura constante a lo largo de todo el año y convierten la experiencia de habitar en ellas en algo realmente único.

Pero además de ser un excelente alojamiento, constituyen un rico patrimonio histórico que merece la pena ser visitado. En la zona abundan las cuevas de época almohade, la mayoría de ellas construidas en estructuras laberínticas con hasta tres plantas.

Las cuevas más antiguas datan de finales del siglo X y principios del XI. En un principio fueron utilizadas como fortalezas, aunque en época almohade se combinó este uso con estancias permanentes. Fue en la época nazarí cuando se les empezó a dar el uso que actualmente tienen, el de residencia familiar. No hay ningún precedente de hábitat de este tipo en Europa. Existe una teoría de que su origen esté en la ocupación de la zona por tribus beréberes.

En extremo oriente existen cuevas sagradas llamadas “Yoni”, palabra que significa “sexo femenino”. El paso del peregrino a través de ellas constituye un rito de purificación. También los romanos daban a las construcciones bajo tierra un carácter especial; era bajo tierra donde construían “L’Eliseum”, lugar de estancia feliz de héroes y de otros semidioses. Sin duda, parte de este misticismo, de la idea de encontrarse en las entrañas de la madre Naturaleza, se conserva aún en los habitantes de estas comarcas.

Por último, cabe destacar el hecho de que la cueva, excavada en el mundo subterráneo, está omnipresente en la religión cristiana: la cueva de la Anunciación de Nazareth, la de la Natividad en Belén o el Santo Sepulcro en Jerusalén constituyen los ejemplos más evidentes. En realidad, el Trogloditismo no sólo nos hace viajar a las profundidades de la tierra, sino también a los abismos de nuestro subconsciente colectivo. Existe una estrecha relación entre lo sagrado y la tierra. La tierra es el primer soporte donde el hombre se ha expresado: en ella fue donde exteriorizó su humanidad inventando el arte.

Lugares de interés relacionados con la cultura de las cuevas

  • Cueva-museo de Guadix.
  • Museo de Alfarería en cueva: Gabarrón.
  • Museo etnológico en cueva: Purullena.
  • Grutas naturales que sirvieron de hábitat: Gruta de Piñar.
  • El cementerio en cueva de Belerda.
  • Barrios de cuevas de Guadix.
  • Museo de paleontología de Orce.
  • Enterramientos trogloditas: el parque megalítico de Gorafe.
  • Cuevas refugio, atalayas y palomares en cuevas de de Beas de Guadix.

 

Más información sobre las cuevas:

Refugios del pasado

El interior de las cuevas ha sido la morada más utilizada por los hombres durante milenios. La seguridad y el aislamiento que las poblaciones prehistóricas encontraron en estos primitivos abrigos naturales sería más tarde buscada por culturas como la musulmana artífice de gran parte de las cuevas y casas cueva excavadas en la provincia granadina. Esta arquitectura subterránea, fiel reflejo de los cambios históricos, sociales y económicos de su entorno, se mimetiza con el paisaje y relieve, confiriendo a las zonas donde se concentra, las comarcas de Guadix y Marquesado y Baza-Huéscar: El Altiplano, una expresiva belleza plástica. Un valioso patrimonio que se ha convertido en seña de identidad e importante recurso turístico.

Cavernas y abrigos prehistóricos

La Hoya de Guadix y las Altiplanicies de Baza y Huéscar al Norte, dos amplias depresiones intercaladas entre las serranías béticas, repletas de pasillos, corredores y abrigos naturales han sido escenario desde la Antigüedad de numerosos asentamientos. Así, el denominado hábitat troglodítico , que hace referencia al peculiar modo de organización humana en cavernas, alcanzó en ambas zonas un gran desarrollo, que se refleja en los numerosos restos arqueológicos hallados.

Mitología y religión

Siempre ha existido una estrecha relación entre lo sagrado y la tierra. Los romanos construían bajo tierra “L ́Eliseum”, el lugar de estancia feliz de los héroes y semidioses. La cueva también está omnipresente en la religión cristiana, siendo las de la Anunciación de Nazareth, la de la Natividad en Belén o el Santo Sepulcro en Jerusalén, los ejemplos más evidentes. Cueva de la Carigüela y, sobre todo, la famosa Cueva de las Ventanas , habitada desde el paleolítico Medio. Esta gruta acondicionada a la perfección para su uso turístico recibe su nombre por las tres bocas de acceso que presenta desde el exterior, la única entrada y salida de la cavidad. La fertilidad de las tierras circundantes, así como su enorme riqueza minera, fueron favoreciendo también la penetración temprana de pueblos llegados desde el Mediterráneo que aprovecharon las óptimas condiciones del terreno (formado por materiales blandos, compactos e impermeables) para excavar, en las empinadas laderas de los ríos, nuevas cuevas. Los romanos, aunque optaron por sus villae exentas, las situaron en las inmediaciones de las cuevas actuales, confirmando, pues, el magnífico enclave de éstas. Los godos seguirían el ejemplo del Imperio Romano.

Atalayas medievales

Con la llegada de la civilización musulmana, la cueva adquirió la consideración de obra constructiva y cambió sus funciones y finalidad originaria. Se convertirá, primero, en cobijo de ciertos sectores sociales de la época que tuvieron que esconderse o alejarse del poder y, más tarde, en la única vivienda asequible para la población con menos posibilidades económicas.

En los  s. XI y XII , con la llegada de los almohades a Granada, los mozárabes (árabes convertidos al cristianismo) buscaron refugio, con su culto, en ellas. A este período pertenecen las  Hafas de Arriba de Benamaurel , un conjunto de cuevas con palomar incluido, situadas en un corte vertical del terreno que se halla dividido en dos partes, ubicándose en la más alta las oquedades a las que se accede por una vereda. Estas originarias cuevas medievales (conocidas en Guadix como  Covarrones o Cuevas de Moros ) poseían un fuerte carácter defensivo y constituían pequeños núcleos de población compuestos por viviendas aisladas. Según sus funciones se agrupaban en Viviendas Permanentes (el antecedente de los pueblos de cuevas actuales como Cortes y Graena, Marchal, Lopera, Benalúa…), reocupadas una y otra vez hasta la conquista cristiana. Atalayas , difíciles de localizar pues semejan, a menudo, grietas naturales del terreno;  Cuevas-Refugio , que por sus dimensiones y el desarrollo de sus sistemas defensivos eran auténticos castillos; y  Graneros en acantilados , cuya entrada era la ventana a la que se accedía por medio de cuerdas o escaleras.

Las cuevas modernas

El otro gran momento de expansión de las cuevas (concebidas a partir de la época nazarí como residencias familiares) se produjo en la provincia granadina a finales del s. XIX y la primera mitad del s. XX , coincidiendo con etapas de crecimiento demográfico, inmigración y puesta en cultivo de nuevas tierras. Las importantes industrias azucarera y agrícola  en la Hoya de Guadix y en las Altiplanicies de Baza y Huéscar actuarán como importante foco de atracción de una población de extracción social y económica humilde que buscará una vivienda barata y que se adapte tanto a su tradicional modo de vida como a sus necesidades de espacio (corrales, cuadras, silos…). Con esta población y sus sucesivos morador es esta milenaria muestra de arquitectura subterránea evolucionará formalmente , modificándose alguno de sus aspectos más tradicionales, con vistas a hacerla más confortable y práctica. A lo largo del s. XX se van incorporando a las casas cueva las instalaciones y servicios que unos años antes se habían introducido en las viviendas.

Arquitectura subterránea

La arquitectura subterránea no es sino el resultado de la búsqueda por parte del hombre de un tipo de hábitat que se adecue al medio en el que vive y también a la actividad que desarrolla, siendo por lo tanto fundamental el terreno en el que se llevan a cabo las excavaciones, unas veces aprovechando la acción de las fuerzas naturales y otras recurriendo exclusivamente a la actividad humana. Como ocurre en las comarcas de Guadix y Marquesado y Baza-Huéscar: El Altiplano , las cuevasse localizan en zonas áridas o semiáridas, junto a ríos o cursos de agua pero no en áreas inundables ni ocupando tierra fértil, sino en laderas, vertientes de barrancos o en torno a pequeños montículos. Los terrenos más adecuados son aquellos blandos para el pico pero a la vez compactos para que garanticen la solidez e impermeables para evitar las filtraciones y humedades, siendo los más empleados las arcillas, margas, conglomerados, areniscas blandas, calizas, arenas, tobas y loes. Excavadas en las laderas de empinados cerros y barrancos, las cuevas y casas cueva se disponen sin un plan previo, atentas sólo al relieve del que forman parte y a la situación del sol. No existen calles, siendo sus referencias urbanas las cañadas y ramblas. Construcciones más evolucionadas, con fachadas adosadas y edificios anexos, se sitúan junto a otras más tradicionales, presumiendo ambas de sus esbeltas chimeneas encaladas, sus típicas placetas y porches vegetales. Pero no existe ninguna imagen que permita conocer su interior, sino que hay que ir adentrándose en ella, desde sus elementos más públicos hasta los más íntimos y privados.

Cómo se excavan

La construcción de una cueva, obra en la que el usuario ha contado siempre con la inestimable ayuda del “maestro de pico”, se inicia dando un corte vertical al terreno que servirá de fachada, quedando libre el plano horizontal situado ante ella; según la topografía, a veces es necesario realizar otros dos cortes verticales en los extremos perpendicular es que actuarían a modo de contrafuertes. En el centro de la fachada se traza la puerta en arco (penetrando 1 m. o 1,5 m., que es el espesor de los muros de carga) y , a partir de ella, la primera  habitación , con techo en bóveda de cañón, planta cuadrada y unas dimensiones de 2,5 a 3 m. de lado. A continuación de esta primera estancia se irán excavando, en forma de galería, el resto de habitaciones. Su número, dimensiones y organización interna dependerá tanto de la extensión del cerro o colina como de las posibilidades económicas y necesidades de sus moradores. La topografía del terreno en la que se desarrolla este proceso constructivo, con sus curvas, formas y pendientes, condicionará asimismo las diferentes clases de asentamientos de los conjuntos cueveros presentes en Granada. Quizás el más extendido, sobre todo en la Hoya de Guadix, es el situado en vertientes abruptas, con las cuevas organizadas en hileras y superpuestas en diferentes niveles horizontales, a las que se accede a través de angostos caminos serpenteantes que bordean la ladera. Si el enclave se encuentra en una zona de pequeños montículos, atravesados de extremo a extremo buscando la luz y la ventilación cruzada, las casas cueva se alinearán a lo largo de calles o bien se agruparán en torno a un espacio libre común, una plaza o placeta; esta tipología sólo se puede contemplar, dentro de la región andaluza, en la provincia granadina, configurando núcleos en Benalúa, Gor, Purullena, Baza, Benamaurel y Huéscar. Existe, además, un tercer tipo de asentamiento, localizado en Baza, pero que ha quedado en desuso por el riesgo de inundaciones que implica: la excavación en fosa.

Los maestros de pico:

Eran los encargados de dirigir, controlar y asesorar en ocasiones las obras de las cuevas, ealizando los repiques de última mano. Se desplazaban en pequeño número de un pueblo a otro a merced de los clientes que de mandaran sus servicios. Un maestro de pico, acompañado de dos peones podía tardar alrededor de un mes en excavar una cueva de cuatro habitaciones. La herramienta tradicional empleada era el pico de punta fina. La orientación más común es la tendente al Sur, Sudeste y Sudoeste, por ser la más favorable para el asoleo de la vivienda.

Cuevas y casas cueva

La evolución de sus elementos externos, fruto de la adaptación a los nuevos tiempos y las modernas necesidades, fue propiciando la paulatina conversión de las primitivas y originales cuevas en casas cueva, provistas de edificios y construcciones adosadas a la fachada o erigidas en el espacio de acceso a la vivienda. Así, a partir del esquema habitual de organización espacial, consistente en estancias comunicadas entre sí por pequeños huecos a modo de arcos fajones y organizadas en galerías excavadas en profundidad o de forma paralela a la fachada, se fueron sumando formas más complejas de concebir esta construcción. Las principales innovaciones serán la adición en fachada de otros cuerpos , adosados o exentos, y la  potenciación de recintos como la placeta de acceso. Estos cambios permitieron separar las dependencias dedicadas a animales de las que albergaban a personas y sacar al exterior los locales húmedos. Así, el agregado inicial se va transformando en una edificación cada vez más autosuficiente que conserva la primitiva cueva como una simbólica muestra del asentamiento original.

La placeta

Este espacio libre, modificado al ir siendo ocupado por las sucesivas edificaciones realizadas en las cuevas, sigue manteniendo todo el valor de antaño, por su lugar de estancia, de desarrollo de las tareas domésticas y como espacio que actúa como zona de tránsito entre el interior y el exterior. En la placeta se toma el sol, se secan los pimientos, se desgrana el maíz y se relacionan los vecinos.

Chimeneas y lucernarios

Los elementos exteriores de mayor impacto visual son, sin duda, la fachada y la chimenea, dos de sus señas de identidad. La primera apenas presenta huecos, con el objetivo de mantener las excelentes condiciones térmicas; sólo se presentan los de la entrada a la vivienda y a la cuadra, a los que a veces se añade un ventanuco para la ventilación. La puerta de acceso tradicional es un portillón con dos hojas horizontales que permite la apertura de la parte superior a modo de ventana. La fachada más simple aparece encalada directamente sobre el cerro excavado siendo, no obstante, la más habitual la fachada de obra construida con ladrillo, hormigón o piedra que protege el terreno de la erosión. Los porches vegetales o por ches de obra rematados con tejas, así como las diferentes formas de adosar la vivienda a la cueva ofrecen todo un repertorio de fachadas, casi al gusto de cada morador. La chimenea , excavada desde el interior, se diferencia sustancialmente de unos lugares a otros, a pesar de su proximidad. Así, entre las mismas localidades de Guadix y Marquesado o el Altiplano se pueden contemplar algunas con forma de cono y otras más parecidas a  prismas y cilindros; de argamasa, ladrillo o piedra; encaladas o con remate de obra para evitar filtraciones de agua. En el interior de las casas cueva, los lucernarios ubicados al fondo de estrechos y largos pasadizos, cuyo objetivo no es otro que captar toda la luz posible, compiten en diversidad e imaginación, desde los balcones a los grandes patios que reciben luz desde el exterior . Se realizan cuando el terreno permite atravesar totalmente el cerro al construir la cueva, buscando una nueva salida al exterior que posibilite la obtención de iluminación y ventilación cruzada. El encalado de paredes y techos es una ingeniosa forma de aprovechar al máximo este recurso natural.

En torno a la lumbre

La organización de las estancias que aún conserva muchas de las cuevas actuales sigue reflejando el modo de vida de una población eminentemente rural. La primera habitación a la que se accede desde la puerta se destina a sala de estar o cocina, situándose muy cerca la chimenea, que cumple un papel fundamental en cuanto a aireación de la vivienda. Las habitaciones más interiores se reservan para los dormitorios, separándose entre sí, bien por cortinas, bien por puertas o paños enteros acristalados. El recorrido hasta esta parte más íntima de la cueva ha permitido contemplar los numerosos armarios, alacenas y despensas excavadas o bien construidas en arcilla cruda. Los cambios más significativos en el hábitat inicial se producen cuando, al quedar cuevas vacías en lugares próximos, se traslada a ellas a los animales, permitiendo mayor espacio para uso exclusivo de la vivienda y resolviendo el problema de los malos olores. Además, con la construcción de las redes públicas de abastecimiento de aguas, los pequeños  lavaderos situados en las placetas y los aseos se trasladaron a construcciones anexas. Esta tendencia generalizada al crecimiento de las casas en plantas y crujías, a la par que la modernización de sus servicios básicos e instalaciones, no ha restado ni un ápice de relevancia al que puede ser considerado como uno de los hábitat de mayor antigüedad.